miércoles, 12 de octubre de 2011

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

John Lennon

lunes, 29 de agosto de 2011

martes, 24 de mayo de 2011

El mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.


A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.


-El mundo es eso –reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se pude mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.




Eduardo Galeano - El libro de los abrazos

sábado, 21 de mayo de 2011

Capítulo 21

Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impuso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es un orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en perjuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos.



Rayuela. Julio Cortázar

lunes, 28 de febrero de 2011

Un hombre necesita viajar por su cuenta, no por medio de historias, imágenes, libros o televisión. Necesita viajar por sí mismo, con sus ojos y pies, para poder entender lo que es suyo, para un día plantar sus propios árboles y darles su valor. Conocer el frío para disfrutar el calor y viceversa. Sentir la distancia y el desabrigo para sentirse bien bajo el propio techo. Un hombre necesita viajar por lugares que no conoce, para romper con esa arrogancia que nos hace ver el mundo como lo imaginamos, y no simplemente como es o puede ser, que nos hace maestros de lo que no vimos, cuando tendríamos que ser alumnos y simplemente ir a ver.