miércoles, 29 de abril de 2009

- Que vuelvas.

¿Y qué voy a hacer con mi despiste selectivo, y con mi sueño frustrado de aprender a cocinar?
¿Y qué voy a hacer con los domingos y feriados? Ningún plan es apropiado cuando intento no pensar.
Dime acaso a dónde vas, ahora que no estoy. Dime acaso a dónde voy, ahora que no estás.
¿Qué me inventaré pare decirle al mundo entero, si me ven tumbada al suelo y sin más ganas de volar?
¿Cómo escondo este par de alas rotas, y las suelas de mis botas cansadas de caminar?
Dime acaso a dónde vas, ahora que no estoy. Dime acaso a dónde voy, ahora que no estás.
Yo quiero que vuelvas, que te están reclamando mis labios que hace tiempo no besas.
Yo quiero que regreses, no ves que hasta mis manos de tanto no tocarte me duelen, me duelen.
¿Y qué voy a hacer si mi barbilla llega al piso, y aúnque intente la sonrisa no me sale natural?
Si ya me han visto con la mirada perdida, unas cuantas libras menos y unas lágrimas de más.
Dime acaso a dónde vas, ahora que no estoy. Dime acaso a dónde voy, ahora que no estás.

Sólo creo en tu sonrisa azul
En tu mirada de cristal
En los besos que me das
Y en todo lo que digas.

lunes, 27 de abril de 2009

(Mi blog cumplió un año y yo ni bola. Pobre.)

Felíz año y 25 días postdata!

domingo, 26 de abril de 2009

- Esperar.


Esperar, creo qe todos en algún momento de la vida tenemos qe sentarnos a esperar.
Esperar tal vez una llamada, un momento, esperar la llegada de alguien o algo, esperar quién sabe cuántas cosas, esperar sin saber qué, simplemente esperar.
Esperar a que llueva, esperar luego que pase la tormenta, esperar algo que sabemos que jamás ocurrirá; pero aún así seguimos esperando. Y cuando creemos que no llega, cuando estamos prácticamente seguros de que jamás pasará eso que deseamos que pase, cuando estamos ya cansados de esperar, simplemente llega, o tal vez, en el caso contrario, nos resignamos, bajamos los brazos y ya no esperamos mas, decidimos bajar la guardia, guardar los sueños y dejar que la paciencia se esfume.

viernes, 24 de abril de 2009

-Nada raro.

Yo no busco nada raro, sólo alguien que me extrañe aunque hayamos pasado todo un día juntos, alguien que se ponga nervioso al verme, que no se aburra de mis charlas aunque pasemos cinco horas en el teléfono, que se alegre de escucharme. Alguien que me acompañe siempre a casa y haga divertido el camino, por más largo que sea; Alguien a quien pueda besar por un simple impulso sin sentirme atrevida. No me importan los regalos, las cenas ni las flores, mientras él demuestre admiración, me conformo con saber que conmigo es donde más le gustaria siempre estar. Y si estuvieras acá, nada me gustaria más que vivir todo de a dos, que vivir todo con VOS. Y que conozcas todas y cada una de mis sonrisas, alguien que sólo por mí de todo, que elija quedarse conmigo aunque tenga otros planes, que sienta que antes de mí ninguna otra existió, que sus amigos se cansen de escuchar mi nombre, que escriba las cartas más hermosas del mundo entero aunque tenga fea letra y sean de dos renglones. Que él piense en mí, mucho más de lo que lo acepta, que sienta que se cae el mundo si discutimos y me abrace tirando su orgullo a la mierda, alguien que no use la palabra confundido. Que me haga reír hasta llorar, y me haga reír cuando no puedo dejar de llorar, que me diga que todas esas canciones de amor, lo hacen acordar a mí, aunque sea mentira, que me diga que estoy hermosa, aunque no esté del todo despierta, que me diga que doy los mejores besos, aunque haya habido otra mejor, que me diga que tengo los ojos más lindos, aunque sean iguales a todos los demás, que le encante mi pelo, aunque siempre esté enredado, alguien que me haga sentir la chica más afortunada del universo, sólo por el hecho de tenerlo.

jueves, 23 de abril de 2009

-La vida.

El nacimiento de un ser esperado. Tener a alguien a quien poder dar los buenos días al despertar. Una sonrisa de una persona querida. Una mirada oportuna. El llanto por un amor inolvidable. Una lágrima que salta al suelo de alegría. Observar el cielo y sus colores, con matices sublimes. Las estrellas, tanto de cerca como de lejos. Salir cuando llueve y buscar el arco iris. Ver como los árboles, tras la lluvia, están empapados de gotas formadas con perfecta matemática. Reír sin saber por qué. Recibir noticias de un antiguo amigo. Gritar de jolgorio. Despertarse después de una gran fiesta. Una fiesta sorpresa. La primera palabra de un bebé. Tumbarse en el césped, en un día soleado. Respirar aire puro, y beber del agua de la montaña. Bañarse en una fuente pública con tu gente en un día de calor. Sentir la arena de playa en tus pies desnudos. Bañarse sin ropa en el mar. Una foto bien tomada. Una palabra especial. Que alguien te diga que le importas. La canción que te recuerda a "él/ella". La música de tu vida. El descubrimiento. Encontrar un tesoro de tu infancia al cabo de los años. Coleccionar recuerdos. Aprender. Escuchar a los sabios. Cerrar los ojos y montarte una película donde tú eres el protagonista. Estar en una zona de tu ciudad y sentirte como en casa. Salir con tus amigos y pasarlo en grande haciendo el loco. Ver cómo la gente ríe de una gracia oportuna. Compartir. Conocer a alguien y ver que tenéis muchas cosas en común. Escribir y ver que a la gente le gusta. Ayudar a una persona que nunca esperaba tu intervención. Vivir en tu casa, sin que nadie te falte. La mirada de un niño travieso. Darle las buenas noches a tu gato. El brillo de los ojos de una persona que se siente viva. El calor de otra persona que duerme todas las noches contigo. Soñar despierto. Recibir una carta de alguien que habías perdido el contacto. La soledad de la elección. Una sonrisa recién levantada. La música en nuestra mente antes de un examen. Dormir hasta la hora que quieras. Que alguien cocine tu plato favorito sólo para tí. Beber un trago de algo frío cuando estás muerto de calor. Pasear por un jardín y sentir el olor a flores recién cortadas. Una caricia. Un abrazo en grupo. Encender una hoguera con tus amigos en la playa. Bailar con los ojos cerrados. El ballet. La luna llena. Leer las palabras que necesitabas oír. Encontrar a una persona que te haga sentir viva. El silencio. Meter los pies en agua caliente cuando están helados. Ver que el último pastel que queda en la bandeja es tu favorito. La esperanza. El recuerdo. La canción que te dedicaron. Un concierto con tus amigos. Saltar en los charcos. Extender los brazos bajo la nieve. Saltar en un charco. El primer beso. Las vacaciones. El sonido de una lágrima al caer. El descanso. La ilusión. Ver como tus sueños se realizan. Querer llegar a lo más alto. Subir el camino que te lleva a la cima sin penderte detalle de lo que ves en tu viaje. Un cuento. Sentir la lluvia sobre tu cara. Ver una foto después de muchos años y recordar buenos tiempos. La sabiduría. La improvisación. El chocolate. La felicitación por un trabajo bien hecho. El reencuentro con tus antiguos compañeros. Enseñar. Una conversación interesante. Un beso familiar después de suspender. La reconciliación con un ser querido. El juguete preferido de tu infancia. Un animal. Un bebé. El entusiasmo de un niño. Las ganas de vivir. Tu libro favorito. Una poesía. Las olas. El viento acariciando tu pelo. La convivencia. La solidaridad. Un gesto de cariño. El abrazo de un padre. Un cuadro que te hace recordar. Conseguir lo que en un sueño tuviste. Sentir el sol. Un beso. Una manta en las noches invernales. Las flores. Un regalo esperado. Sentirte querido. Tener gente cerca. El apoyo de un amigo en un mal momento. Tener un buen día. La inspiración. Sentirte libre. Expresar lo que sientes y encontrar las palabras adecuadas. El tiempo previo antes de iniciar una relación con alguien. Que esa persona especial se acerque a tí. Una sonrisa de la persona que te gusta. Conocer a alguien en un lugar inesperado. El consejo. Volver de un viaje y ver que tienes miles de cartas en tu buzón. Ganar un premio. Encontrarte con alguien en el extranjero. La paz interior. Que la vecina te regale algo. Un baño de espuma. El agua caliente de la ducha de las mañanas de invierno, y el agua fría en verano. Alegrarte por alguien.
La felicidad de las personas. Las personas.
La vida.

-Vive.


Siempre es preciso saber cuando se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando puertas. Cerrando capítulos. Como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos. Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruír recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si andás por la vida dejando puertas abiertas, por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Es salud mental, amor por vos mismo desprender lo que ya no está en tu vida.

lunes, 20 de abril de 2009

-La mujer exquisita.

Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel, si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo, si los gorditos no te generan trauma, si nunca has sufrido de anorexia, si tu estatura no afecta tu desarrollo personal, si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar sobre una toalla durante horas, si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas, si sabes cómo se prepara un arroz, si puedes preparar un almuerzo completo, si tu prioridad no es ser rubia a como de lugar, si no te levantas a las 4:00 a.m. para poder alcanzar a hacerte el blower, si puedes salir con saco de sudadera tranquila a la calle un domingo sin una gota de maquillaje en el rostro.. ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN.. BIENVENIDA! EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA

Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más
llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.
Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes... Los que estamos fuera de foco somos los hombres ) sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.
Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.

Y un HOMBRE.. UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así..
Que se siente orgulloso de tenerla como compañera...
Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento..
Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes..
La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser 'Muy machas' nos llevan gran recorrido..

¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque.. ¡Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisitísimo manjar en casa!

Gabriel García Márquez

jueves, 2 de abril de 2009

-No te salves.

No te quedes inmóvil al borde del camino. No congeles el júbilo. No quieras con desgana. No te salves. Ahora ni nunca, no te salves. No te llenes de calma. No reserves del mundo sólo un rincón tranquilo. No dejes caer los párpados pesados como juicios. No te quedes sin labios. No te duermas sin sueño. No te pienses sin sangre. No te juzgues sin tiempo. Pero si, pese a todo, no puedes evitarlo. Y congelas el júbilo. Y quieres con desgana. Y te salvas ahora. Y te llenas de calma. Y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo. Y dejas caer los párpados pesados como juicios. Y te secas sin labios. Y te duermes sin sueño. Y te piensas sin sangre. Y te juzgas sin tiempo. Y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas. Entonces, no te quedes conmigo.

Mario Benedetti.